PREPARACIONES REGIONALES

NUESTRA IDENTIDAD GASTRONÓMICA

La gastronomía representa los hábitos y costumbres de un pueblo en torno a su manera de alimentarse y de disfrutar las satisfacciones que pueden derivarse de ello. Evidentemente, esta realidad es producto de experiencias transgeneracionales que conjugan elementos extremos de supervivencia y placer, influenciados por episodios históricos y existenciales, directa o indirectamente impactados por condiciones ambientales, políticas, económicas, migratorias, demográficas y sociales. Roza con lo infinito la inmensidad de la brecha entre las formas primitivas de alimentación humana y de sus costumbres relacionadas, y la amplia despensa de productos, conocimientos y servicios a los que podemos acceder hoy para satisfacer nuestras necesidades alimenticias. Desde simples recolectores, cazadores, pescadores y primitivos agricultores que ocuparon tierras quisqueyanas algunos miles de años antes de Cristo, hemos dado saltos cualitativos para desarrollar importantes capacidades como productores pecuarios, avícolas, pesqueros y agrarios, sumados a grandes instalaciones manufactureras, de distribución y expendio, que han aprovechado las tecnologías de preservación y procesamiento de alimentos para su cada vez mayor penetración en los mercados locales e internacionales.
Y es en todo este vasto contexto evolutivo que se ha forjado la identidad gastronómica dominicana. El carácter de nuestros sabores desciende del momento histórico que, desde 1492, vio ocurrir la primera fusión culinaria entre el viejo y nuevo mundo. Lo cual se complementa con elementos étnicos aportados subsiguientemente por los esclavos africanos; y fue éste el suceso fundamental de aculturación y sincretismo relacionado con la fusión de indios, blancos y negros, además de los aportes de otras migraciones posteriores, que generó la chispa necesaria para encender los fogones de la gastronomía dominicana que conocemos hoy
Si tomáramos una foto del panorama gastronómico actual, podríamos ver claramente influencias históricas que han sido su causa y, sobre todo, cómo éstas han forjado nuestros hábitos y costumbres alimenticios. Es con este fin que las siguientes páginas se abren para “saborear” platos y productos emblemáticos de la cocina dominicana. Y para alcanzar el punto ideal, algunos de nuestros mejores profesionales culinarios dejarán su huella indeleble con recetas que representan la vasta influencia que conforma nuestra rica y diversa identidad gastronómica, hecha al fuego lento de nuestra contenida historia patria.